lunes, 6 de diciembre de 2010

Ventanas.


Cielo, no se ve más que cielo, nubes, alguna que otra estrella difusa y luces de colores que vuelan llevando ilusiones por equipaje.
Desde mi ventana me siento Dios, controlo cada paso, movimiento y respiración.
Cierro un momento los ojos para sentir mejor el viento en mi cara. Suspiro.
Le doy una calada al cigarro mientras siento que el tiempo se detiene, aspiro, abro los ojos y veo como se queman los sueños de la gente.
Termino por escupir una lengua de humo que apenas tarda en disiparse unos segundos en la gélida noche de Diciembre.
No tengo frío.
La gente que va y viene por la calle está demasiado preocupada en saber el cómo y el cuándo, pero no le dan importancia al qué.
Me doy un respiro dando un sorbo de sangría a un vaso de cristal que tengo junto a la ventana, lo hago con una pajita, es de color azul, y tiene forma de espiral, la miro, y dibujo una pequeña sonrisa. Detalles como esos hacen que recuerde que aún tengo algo de inocencia en mi.
Le doy la última calada al cigarro, lo miro, espero unos segundos y lo tiro desde mi 2º piso, viendo como choca contra el suelo.
Ha caido en un charco.
Cierro los ojos de nuevo, a mis espaldas tengo puesto el portatil con música, suena "Que se joda el viento".
La esucho y me entra nostalgia, quizás es demasiado tarde para seguir soñando, pero aún es pronto para volar.
Me he quedado sin sangría en el vaso, menos mal que tengo otro litro de emergencia, nunca se sabe cuando te puede dar por pensar.
El árbol de enfrente ya no tiene hojas, qué rápido pasa el tiempo.
Hay muchas hojas en el suelo, adoro pisar las hojas secas. Me gusta tanto que soy de los que cruzan calles para pisar los montones de hojas, solo para escuchar el "crack" de estas bajo mis converse.
Cierro los ojos de nuevo, respiro profundo, y sueño.
Dicen que soñar es gratis, pero cuesta hacerlo cuando no tienes ilusiones.
Le doy un sorbo a mi vaso, esperando a que me de soluciones para salir del mar de arena en el que estoy.
Pero no me las da.
Cada vez hay menos gente por la calle. Y me da por ver al infinito.
Quiero huir.
Tengo la sensación de que esto me viene pequeño.
Tengo la sensación de querer volar.
Tengo la sensación de querer cambiar de aires.
No me queda mucho.
Un par de años y nos iremos de aquí. Dónde iremos?
Quien sabe... Mi camino lo decidirá la suerte.
Desde pequeño he soñado con viajar. Qué fácil era todo cuando eras un niño.
Enciendo mi mechero, y paso mi mano por encima de las llamas, jugando a controlar fuego.
Suspiro.
Suena "Elevation" de fondo, y pienso, que manera más bonita de acabar el día.
Quizás asi me voy a la cama motivado, pensando que mañana todo irá mejor.
Falacias. Pero falacias que me hacen feliz.
Doy un último sorbo, y miro como el líquido sube por los remolinos de la pajita hasta mi boca.
Me paso la lengua por los labios, pensando que quizás asi retendré el sabor un rato más.
Cierro la ventana y me doy la vuelta.
Me acuesto y me posiciono mirando a la ventana.
Suspiro una vez más, y cierro los ojos pensando que quizás mañana mis demonios dejarán de atormentarme, que puede que se aburran de mis lamentos y me dejen respirar.
Antes de perder el conocimiento del todo, te imagino siendo el humo del cigarro que expulso en mis noches vacías, esperando a que el viento sople, llevándote a un rincón donde no pueda encontrarte.

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